El ministro de Justicia realiza un videoclip en una cárcel de Puntarenas, donde amenaza a presos. El contenido incluye insultos y despectivas, representando dos rasgos del quehacer político oficialista: el uso del espectáculo como variable estratégica y la vulneración de principios democráticos. El autor critica estos ejemplos como parte de una línea que ha dejado huella negativa en la sociedad.