El consumo familiar en Costa Rica ha caído, con alimentos y servicios desacelerando. La confianza del consumidor ha disminuido, afectando el nivel de vida de muchas familias. Las cifras oficiales muestran un deterioro en el gasto de las familias, lo que ha llevado a una disminución en el bienestar de la mayoría de los costarricenses. El manejo económico ha sido criticado por analistas, y las autoridades deben reconsiderar su estrategia.